
Jueves. Lluvia. Lluvia. Los Visitantes, acechados por el nexo protestante en cruzada contra el enemigo Pastafari, salen en busca del así llamado “mercadillo in” y son engañados nada más salir de casa por Lutero vestido de agente de información de transporte. Lugar: Amstel Station. Hora: 12:05. Trampa: tranvía 12, que lleva justo hacia el... “mercadillo out?” Después de una revelación tallarinesca, los Visitantes advierten el engaño, y raudos se suben en el metro.
El viento hace estragos en los paraguas de la gente. En todos los cubos de basura encuentras los restos de alguno... El “mercadillo in”, en Waterloo, ha sido desmontado... parece que a la gente fasion no le gusta mucho el agua...
Los Visitantes, sin darse por vencidos, caminan bajo la lluvia hacia el centro... barrio rojo, Pau (?)...
Asediados por las hordas protestantes y la lluvia ablanda-espagueti, deciden huir en tranvía... en el primero que pase! La verdad es que el nombre del lugar donde termina el recorrido es demasiado complicado como para recordarlo. El número del tranvía es el 2, su final, no demasiado acogedor pero... la lluvia amaina y aparece el arco iris.
Finalmente consiguen llegar a la embajada Talanca, después de una perspicaz conexión de tranvía. El 12 te deja al ladito!!!!
Viernes. La lluvia persiste, y Spok se presta a acompañarnos al “mercadillo out” que finalmente no es tal (Albert Cuypstr.?) donde nos zampamos unos arenques con pepinillos que están de vicio (quizá los mejores?). A todo esto un tentáculo tallarinesco cubre las nuves y, como por milagro, deja de llover. Nos dirigimos andando al “mercadillo in”, esta vez guiados por el Talanca, contra quien Lutero nada puede hacer: hoy están montadas las paraditas... pero el clima se deja convencer rápido, y el proselitismo protestante gana esta vez la partida. Presionados por el viento y la lluvia, y no sin haber comido un frankfurt de chiringuito, nos refugiamos en un bar, y nos encontramos con unos amigos de los Talancas.
A la noche, como buenos intelectuales, vamos a una exposición en el museo Van Gogh. Damos asco, no?